¡Bienvenidos a mi mundo del pan real!

Soy Carmen Krause, una apasionada panadera enfocada en la autenticidad de los orígenes y la esencia de la panadería tradicional. Mi misión es cambiar la percepción sobre el pan y demostrar que puede ser una opción saludable y deliciosa en nuestras vidas.

La “semillita” de panadera, me la sembraron pequeñita. Mi abuela, también de ascendencia alemana, preparaba pan todos los fines de semana y ahí estaba yo, lista para ser parte de ese momento importante en la cocina: destapar los envases con masa madre para agregar harina y lograr lo que hoy día sé cómo se llama y comprendo perfectamente: la autólisis. Amasamos y dejábamos reposar, para luego hornear y disfrutar del fruto de nuestro trabajo familiar.

Pero el origen de esta Carmen que soy hoy en día yace en la necesidad de mejorar el estilo de vida de mi propia familia: A los 4 años, mi hijo menor fue diagnosticado con Diabetes tipo 1. ¿Y ahora? ¿Cómo le explico que ya no puede comer hamburguesas, que ya no puede comer pizzas? En ese momento, la panadería pasó de ser un hobby que disfrutaba mucho, a ser un compromiso con mi hijo. Decidí investigar y aprender. Comencé a hacer un diplomado de panadería y me enamoré – aún más- de la masa madre.

Mi compromiso con la calidad y la dedicación es visible en cada pieza de pan que sale de mi horno. Entenderás por qué el tiempo es esencial en este proceso, y por qué no sacrifico la calidad por la rapidez. Mis panes pasan horas fermentando para lograr una textura y sabor excepcionales, y es por eso que son más fáciles de digerir y beneficiosos para nuestra salud.

La masa madre, mi gran secreto -ni tan secreto-, es un probiótico natural que no solo proporciona una durabilidad excepcional a mis panes, sino que también aporta beneficios para nuestra salud digestiva. Es esta dedicación a la autenticidad y la calidad, lo que me distingue de otras panaderías y lo que me convierte en una verdadera panadera real.